La historia de East‑West‑Idea como agencia de traducción comenzó en mayo de 1992, cuando registré mi empresa unipersonal en Hyvinkää (Finlandia). Apenas unos años antes me había mudado de Moscú a Finlandia para trabajar para la empresa rusa ZanGas, que realiza trabajos de soldadura e instala gasoductos en Finlandia. En aquel momento, mi principal objetivo era tener la oportunidad de trabajar por cuenta propia y establecerme en Finlandia. Al principio, los encargos de traducción e interpretación llegaban poco a poco, pero después empezaron a llegar de forma constante. Desde 1996 ya no trabajo para mi antiguo empleador y me dedico por completo a mi propio negocio. El cambio fue sencillo, ya que la demanda de servicios lingüísticos crecía de manera sostenida año tras año. Durante los años noventa se fue formando un equipo de compañeros y compañeras, muchos de los cuales siguen en activo hoy en día. Se han convertido en socios imprescindibles para la empresa y en grandes amigos para mí.
Con el tiempo, las ciudades y los lugares de residencia han cambiado, pero los datos esenciales de la empresa, el nombre, el número de teléfono y la dirección de correo electrónico, siempre han sido los mismos. En 2011, la empresa privada volvió a registrarse y se transformó en una sociedad anónima. Para entonces, la facturación ya superaba los trescientos mil euros y la empresa atendía a unos quinientos clientes.
La recesión mundial de 2008 y los desafíos políticos y económicos que comenzaron en 2014 afectaron a la mayoría de las empresas finlandesas de traducción que trabajan con el ruso. La respuesta de East‑West‑Idea a esta situación es trabajar con pasión, dedicación plena y la máxima calidad para afianzar a largo plazo las sólidas relaciones que mantenemos con nuestros clientes.