¡Estoy que echo humo! Hace poco, un representante de una supuesta «empresa digital» se puso en contacto conmigo para ofrecerme un trabajo. Al pedirle más detalles, descubrí que allí hacen algo que considero moralmente reprobable: promocionan a sus clientes de una forma que no solo es poco ética, sino directamente fraudulenta, sobre todo cuando está en juego el dinero que tanto les ha costado ganar.
Como alguien dedicado al marketing, estos métodos me parecen repugnantes. Y cuando expresé mis dudas, la respuesta no solo fue poco profesional, sino directamente ofensiva. Me atacaron personalmente, me llamaron idiota y dijeron que primero tenía que aprender inglés. Es cierto que el inglés no es mi lengua materna: vivo y trabajo en Chequia y soy de Ucrania. También reconozco que mi inglés no es el mejor y que lo uso poco, pero nada de eso justifica semejante falta de respeto.
Aprender es un proceso continuo, pero, a diferencia de esta empresa, yo trato a los demás con respeto y no engaño a mis clientes. Es alarmante que se utilicen tácticas tan depredadoras en el sector del marketing digital. La conducta de esta empresa es una vergüenza: no solo socava la confianza en quienes trabajan profesionalmente en el marketing digital, sino que también se aprovecha de sus clientes. Esta forma de actuar es un sombrío recordatorio de lo mucho que hay que andar con cuidado en el mundo digital y de la importancia de la ética, en lugar de perseguir únicamente el beneficio. Lo que han demostrado en cuanto a profesionalidad y decencia es totalmente inaceptable.