En general, ha sido una experiencia estupenda. Nuestra guía, Françoise, es muy simpática y sabe adaptarse a cualquier situación (cansancio, rutas más cortas o menos empinadas, etc.).
Aun así, hay dos aspectos que se podrían mejorar:
- No mezclar a personas con niveles físicos muy diferentes, aunque sean muy simpáticas, ya que hubo que esperar muchísimo durante todas las rutas.
- Las comidas del alojamiento no estaban muy allá, desde el desayuno hasta la cena. No hubo ningún plato local y, como soy vegetariana, durante cuatro días prácticamente solo comí pan con queso.
Estas cuestiones quedaron compensadas por la simpatía del grupo, los encuentros previstos con varios pastores (que agradecen esta fórmula en lugar de tener que atender a cada turista que pasa por delante de su casa mientras trabajan), los muchos animales y crías que vimos en semilibertad por la montaña (potros, corderos, cerdos, cabritos…), y la fantástica acampada al raso, con la cabeza bajo las estrellas… Odysway envió con mucha antelación una lista completa de todo lo que había que llevar. ¡Lo recomiendo!