La marca más resiliente no es necesariamente la más potente ni la idea más ingeniosa, sino, sobre todo, la que mejor se adapta a los cambios. La sociedad, la economía y la tecnología avanzan más rápido que nunca. Por eso, cada vez resulta más difícil captar la atención de los consumidores de hoy. Los nuevos públicos cambian de rumbo de un momento a otro: cambian de ubicación, de comportamiento e incluso de identidad en cuestión de instantes. En Fitzroy lo tienen claro: en estos tiempos, las marcas necesitan la misma agilidad que su público, y también que la competencia.