Hoy ha sido un día lluvioso, 21 de marzo… pero también un día de gracia divina.
Tras un año de espera, fe y perseverancia, por fin hemos podido celebrar la firma de la compraventa de una propiedad que parecía guiada por los milagros… o quizá por los azares del corazón.
Por un lado, estaban los «scouts» portugueses, que soñaban con una nueva sede.
Por otro, las vendedoras españolas, las Siervas de María, hermanas que durante todos estos años han cuidado de los enfermos en este pequeño palacio lleno de alma.
Y entre ambas partes, la intermediación inmobiliaria: española, de Pamplona; española, de Oporto; y Portugal como nexo de unión.
Hoy ha sido mucho más que un contrato.
Ha sido el cierre de una etapa… y el comienzo de una nueva misión.
Palacete Oliveira Monteiro.
De casa de acogida a hogar para scouts.
Gracias a todas las personas implicadas por haber confiado.
Gracias por haber esperado.
Gracias por haber mantenido viva la fe, a pesar de un año lleno de silenciosos actos de confianza.
Gracias. Obrigada. Grateful