En 2011 pusimos en marcha nuestro sueño emprendedor. En poco tiempo conseguimos cerrar varios acuerdos importantes y, gracias a ello, incorporamos rápidamente a un inversor. Sin embargo, al final nuestro proyecto no parecía lo bastante sólido como para conquistar el mundo entero. Aun así, como equipo seguimos unidos, nos marcamos nuevos objetivos y retomamos la idea. Hoy utilizamos nuestra propia «fábrica de software» para desarrollar aplicaciones modernas para nuestros clientes.