Voy al estudio de Claudia hace más de 5 años.
Es una ceramista, con mucha pedagogía a la hora de enseñar, infinita paciencia y muy buen caracter. Es generosa con el tiempo de las clases. Siempre sumamente puntual, espera con la mesa de trabajo preparada como si esperara invitados. La dinámica del taller es seria y comprometida. También he realizado épocas de coworking y del mismo modo que las clases, todo está perfectamente organizado.
Es un taller familiar, con un entorno agradable y un trato sumamente personalizado y humano. Algo que escasea mucho.
La primera vez ques vas, ya quieres volver. Muy recomendable!