Las emociones también impulsan el aprendizaje.
La formación con realidad virtual (RV) o aumentada (RA) puede sumergir al alumnado en situaciones que despierten alegría, empatía, enfado, frustración o sensación de triunfo. Este vaivén emocional ayuda a mantener su atención en la actividad. Además, diversos estudios señalan que las emociones refuerzan la memoria, sobre todo cuando el contenido o su carga afectiva conecta con lo que siente cada estudiante.
Al provocar emociones diversas, la experiencia ayuda a recordar los hechos con mayor intensidad y favorece la participación en el proceso cognitivo.